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Diario YA


 

Nunca nos podremos acostumbrar, y Dios quiera que sea así y no se relajen nuestras conciencias

PREVENIR CON VALORES

Manuel Parra Celaya. De nuevo, la noticia de la tragedia nos llegó desde los informativos del mediodía: un nuevo caso de suicidio de un chaval, posiblemente causado por el acoso escolar de sus compañeros de aula. Nunca nos podremos acostumbrar, y Dios quiera que sea así y no se relajen nuestras conciencias. Intentemos -dentro de lo posible- separar ambos elementos, la consecuencia y la causa, sin que ello represente quitar tintes dramáticos a esta y trágicos a aquella, en el bien entendido que, para las dos, habrá que buscar explicaciones en muchos ámbitos, en el de la psicosociología y en el de la pedagogía, en su doble aplicación en la escuela y en la familia.

Conocí, y saludé, a Fernando Sánchez Dragó en la celebración del centenario del nacimiento de José Antonio

Sobre Fernando Sánchez Dragó: “¡Qué sorpresa tendrá cuando vea que Dios existe!”

Manuel Parra Celaya. En medio de la alegría de la Pascua nos ha llegado la noticia del fallecimiento de Fernando Sánchez Dragó. Acaso pueda aplicársele a él lo mismo que alguien dijo en la muerte de Pío Baroja: “¡Qué sorpresa tendrá cuando vea que Dios existe!”; y añadimos nosotros el ruego de que ese Dios que ha resucitado a su Hijo le haya perdonado sus dudas y titubeos, sus veleidades de creyente, sus excentricidades, y lo acepte en su seno. La última noticia, en lo público, que tuvimos de él fue su papel de inductor de la presencia de Ramón Tamames ante un Parlamento que, en la inmensa mayoría de sus componentes, era incapaz de entenderle y mucho menos de aceptar su crítica firme y respetuosa; la última noticia, en lo privado, fue la de un simpático vídeo -pocas horas antes de su muerte- con gato Nano encaramado sobre su cabeza, pues el animalito sabía que “en la cabeza está el secreto de casi todo”; y la cabeza es lo que más falta en esta España que vuelve a usarla, como decía el poeta, más para embestir que para pensar.

fiesta patronal catalana y aragonesa por Sant Jordi o San Jorge, que tanto monta

ROSAS Y LIBROS, LA PRIMAVERA Y SUS CONTRASTES

Manuel Parra Celaya. El día de las rosas y los libros, esto es, el 23 de abril, fiesta patronal catalana y aragonesa por Sant Jordi o San Jorge, que tanto monta; asimismo, es la conmemoración del fallecimiento de Miguel de Cervantes y, según algunos cálculos del calendario, de William Shakespeare. Día pleno de primavera estacional -que no política, por desgracia- en el que todos miramos al cielo ad petendam pluviam, acaso para llevar la contraria a los agoreros del cambio climático. En esa festividad, es costumbre que el enamorado regale una rosa a su amada y esta le corresponda con un libro; no se nos escapa un cierto tufo de machismo ancestral en esta tradición; para remediarlo, de forma cada vez más frecuente, las señoras o señoritas reciben, junto con la flor, el correspondiente ejemplar salido de la imprenta. No sería nada extraño, sin embargo, que, con los tiempos que corren, hubiera serias dudas acerca de los destinatarios de ambos obsequios en razón del género, aunque confiamos que esto no merezca una ley del Ministerio de Igualdad en el BOE, una vez que sus titulares han asumido el trágala del acuerdo PSOE-PP (o viceversa) sobre la ley del solo es sí es sí, aunque, eso sí, sin que se hayan dado ni por asomo dimisión de poltronas.

De don Ramón Tamames se puede discrepar con elegancia, pero no desde la estulticia, esa que sobreabunda en el hemiciclo

SOSIEGO TRAS LA VEHEMENCIA

Manuel Parra Celaya. Pues no voy a ser menos. He leído bastantes artículos sobre la moción de censura y me doy cuenta de que aún colea, en contra de las opiniones despectivas suscitadas a priori, y ahora me toca a mí escribir sobre el tema. Empezaré diciendo que, en contra de mi costumbre,  seguí con interés las intervenciones, especialmente la del candidato, que era el único que tenía algo de interés que decir a Sus Señorías y a una buena parte de los españoles pensantes. De don Ramón Tamames se puede discrepar con elegancia, pero no desde la estulticia, esa que sobreabunda en el hemiciclo. Como ya es conocida suficientemente su intervención, me limito a formular, desde el sosiego, una síntesis muy personal de mis pensamientos, una vez pasada la vehemencia, producto de la indignación que me causó escuchar a sus oponentes. Acudo a un modo casi telegráfico para informar al lector de mis impresiones.

INTEMPERIE O AIRE LIBRE

Los niños y jóvenes de este momento -generalizando quizás injustamente- son los que más sufren este choque del relativismo

Manuel Parra Celaya. No creo que nunca podamos acostumbrarnos a que en todas las cabeceras de los informativos de la televisión o en nada recónditas páginas de los periódicos nos lleguen noticias alarmantes sobre niños y jóvenes como protagonistas de delitos o de suicidios. Lo primero que se nos ocurre estos hechos van a contra la propia naturaleza de esas edades, que podrían tener alguna explicación -no justificación- en un mundo de adultos desquiciados, pero nunca en momentos en que la vida, quizás de un modo algo tópico, se abre a un cúmulo de expectativas y de ilusiones.

MUNICIONAR AL ADVERSARIO

Salvador Sostres y “Tres taras catalanas”

Manuel Parra Celaya. Puede ocurrir que mi habitual sentido del humor esté en horas bajas, porque no me hacen ni siquiera sonreír  aquellos textos que, en clave de ironía y/o sarcasmo, tocan aspectos que considero importantes para mí; así, las burlas de doble y amable lectura que menosprecien España en su totalidad o en alguna de las tierras que la integran. Por supuesto, no de dejado de entender la intención antiseparatista de un asiduo colaborador de ABC, Salvador Sostres, catalán él, pero que, con el título de “Tres taras catalanas” publica un artículo en ese rotativo, que pretende ser sátira político-sociológica, pero que se convierte en munición para el adversario al que pretende ridiculizar.

FILOSOFÍA A PARTIR DE UNA FAROLA

“Libertad u obediencia: repensar la democracia” con el patrocinio de Ada Colau y el gobierno de España

Manuel Parra Celaya. Se suele hacer propaganda con carteles suspendidos de las farolas municipales, tanto la de tipo institucional, pura y dura, como de actividades culturales subvencionadas desde los fondos públicos. Así, durante un plácido paseo dominical, me fijo en una pancarta anunciadora que lleva el sugestivo título para un curso de filosofía de “Libertad u obediencia: repensar la democracia”. Las entidades patrocinadoras o convocantes son, nada menos, el Ayuntamiento de Barcelona y el Gobierno de España, razón por la cual se me enfrían los ánimos y declino de antemano mi presunta asistencia.

la nueva evangelización

La inmersión linguistica de los sacerdotes de origen hispanoamericano y africano

Manuel Parra Celaya. Hace poco, he visitado a fondo una localidad catalana de gran tradición histórica, artística y religiosa, guiado por unos amigos nativos; en referencia al último aspecto mencionado de esa tradición, me han contado la presencia de sacerdotes de origen hispanoamericano y africano en sus parroquias, debido a la carencia casi absoluta de autóctonos, y, por supuesto, de vocaciones a lo divino entre los jóvenes. Curiosamente, a estos sacerdotes de importación se les hace pasar, obligatoriamente, desde el Obispado por una inmersión lingüística, con el fin de que su idioma de culto, oración y prédica sea exclusivamente el catalán. Por otra parte, el número de fieles del lugar ha descendido en picado y predominan los emigrantes del mismo origen de los sacerdotes, pero, al comprobar que estos celebran y hablan en una lengua que desconocen o entienden mal, también dejan de acudir a las iglesias. Eso sí, en esa localidad ha crecido de forma exponencial los fieles de una gran mezquita, generosamente subvencionada desde fuera y desde dentro de nuestras fronteras…

LAS RAZONES DE UNA MODA

Lo “políticamente correcto” ha dejado de ser una anécdota

Manuel Parra Celaya. La prohibición como fórmula, el decretazo como arma, la sanción social como ostracismo para los disidentes. Esta es la atmósfera en la que estamos inmersos todos los ciudadanos occidentales y, en concreto, los habitantes de este laboratorio de pruebas del Pensamiento Único y sus Ideologías, que se llama España. Una anécdota sin importancia ha suscitado estas líneas: recientemente, fui invitado a un evento (ahora, todo son eventos) que se celebraba en un local cedido por una Administración pública; los convocantes sugirieron, para hacer más amigable y simpática la ocasión, que el acto finalizara con un aperitivo, cuyos componentes prácticos fueran aportados por los asistentes; inmediatamente, la  susodicha Administración avisó, de forma terminante, que de ningún modo se podrían aportar bebidas alcohólicas, incluyendo la cerveza; ha de añadir que todos los posibles asistentes eran adultos y algunos algo más que eso. He aquí como hube de conformarme con un pincho de tortilla de patata acompañado de una limonada…

DE JUBILADOS Y OTRAS COSAS

Las cartas con explosivos caseros enviadas a embajadas y a La Moncloa eran de un jubilado pro soviético

Manuel Parra Celaya. Un nuevo ridículo, que, al parecer, está pasando casi de puntillas o desapercibido para los medios subvencionados y obedientes, y para la inmensa mayoría de los ciudadanos ilusos. Nada de trama del odioso Putin, nada de una conspiración terrorista de largo alcance, con hilos en los medios de inteligencia en conflicto, contra Ucrania y sus valedores, empezando por el anciano Biden. Las cartas con explosivos de elaboración casera que llegaron a varias embajadas (¡y a La Moncloa!) fueron enviadas por un jubilado añorante de los mitos de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, cuyo reloj histórico dicen que estaba parado en los tiempos de Lenin o de la Pasionaria.