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supone de hecho atentar contra la libertad de educación reconocida por la Constitución en el Ar. 27

CRISIS EDUCATIVA EN PLENA COVID-19

Fidel García Martínez  Catedrático Lengua Literatura Doctor Filología Románica. El gobierno social-comunista quiere imponer en plena pandemia de la Covid-19 su viejo y trasnochado modelo educativo basado en la escuela única, pública, igualitaria y laica: una misma educación para todos, lo que supone de hecho atentar contra la libertad de educación reconocida por la Constitución en el Ar. 27. Para el gobierno social-comunista la libertad de educación sería un privilegio de los ricos que la pueden pagar, enviando sus hijos a  colegios elitistas más caros, a los que suelen acudir los hijos de algunos dirigentes socialistas, porque la escuela única y pública e igualitaria no es para sus vástagos. Un ataque para destrozar la enseñanza concertada es la subida del IVA  como si la enseñanza fuese un artículo de lujo, cuando los padres de la concertada  pagan dos veces  la educación de sus hijos con sus impuestos y por ejercer la libertad de elección de centro conforme a preferencias morales y religiosas.
Como afirma la ministra  de Educación, Sra. Celaá, pretende fundamentar  su modelo educativo en el tópico de Mayo de 68 basado en el igualitarismo educativo para todos y en todas las  escuelas públicas, porque los centros   concertados no tendrían derecho a existir, pese al gran bien que aportan a los ciudadanos los colegios católicos, tanto en calidad educativa, así como en ahorro económico de miles millones para los gobiernos. Solo se toleraría la enseñanza concertada cuando esté controlada por el Estado con mano de hierro.  La enseñanza igualitaria, única y pública, anula de hecho y de derecho la autoridad del profesor y su función disciplinar-docente, porque sería un mero comisario del alumno. En cuanto que la educación debe ser igualitaria supone que todos los alumnos deben aprender  lo mismo en todos  los centros y en todas las circunstancias, sin tener en cuenta su capacidad, interés y dedicación. Incluso se contempla que los alumnos puedan pasar curso con suspensos o con aprobados generalizados.
Resultan sorprendentes  las repetidas soflamas de cierta izquierda reaccionaria que no deja pregonar su presunta superioridad educativa, que no coincide con los datos objetivos de falta de libertad de elección,  ataques continuos al correcto funcionamiento de los centros concertados,  imposición arbitraria de la ideología de género,  ataques a la Asignatura de la Religión perfectamente legal según los acuerdos Estado Español- Santa Sede y con status académico propio, como cualquier otra asignatura. Un modelo que castiga el esfuerzo, el interés por aprender, la dedicación y la excelencia educativa  premiando el abandono e igualando por abajo, lo que castiga a los centros educativos fundamentados en los valores educativos, que son los que más demandan los padres para la educación de sus hijos. El futuro de España no sólo se juega en el sistema educativo acorde con las nuevas tendencias pedagógicas con base en la realidad digital  de las Nueva Tecnologías de Información y la Comunicación. Repetir modelos educativos del pasado es condenar a las nuevas generaciones al desempleo o a la emigración como ahora estamos viendo.

 

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