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KIM DAE JUNG, POR LA LIBERTAD DE COREA, DESDE EL CATOLICISMO

José Luis Orella
Nacido en 1925 en Mokpo, en el entorno de una familia de estibadores, estudió en la escuela superior de comercio de su localidad, donde se graduó en 1943. Dos años después, con el fin de la II Guerra Mundial inició su negocio naviero, poseyendo dos compañías en 1948. Con la independencia de Corea en 1948, que había sido posesión japonesa desde 1910, Kim Dae Jung empezó a frecuentar reuniones políticas contrarias al primer presidente Syngman Rhee, muy cercanas a la izquierda marxista. Sin embargo, cuando dos años después se inició la invasión del país por los comunistas, Kim Dae Jung fue apresado por reaccionario burgués y condenado a muerte. No obstante, pudo escapar  a zona bajo control de las tropas de Naciones Unidas. Con el armisticio de Panmunjon de 1953 se partió definitivamente el país en dos. Kim Dae Jung se quedó en la Corea del Sur dedicándose a la política. En 1956, después de algunos fracasos como candidato independiente, entró en el partido democrático, segunda fuerza del país.


En las elecciones de 1960, Kim Dae Jung ya era el portavoz del partido y diputado en el parlamento por el distrito de Inje. Además su partido había ganado las elecciones con Hang Myon, después de que el fraude electoral obligase a la renuncia al presidente Rhee. Pero el golpe de estado del general Park Chung Hee privó de su mandato a Kim Dae Jung. Desde 1963, la dictadura militar se trasformó en una pseudodemocracia con un partido filomilitar. En este momento, Kim Dae Jung se empieza a distinguir como un firme opositor al régimen, miembro del Nuevo Partido Democrático, escisión del PD. A parte se licencia en economía por la universidad de Kyonghee en 1970. Un año después se presenta como candidato a las elecciones presidenciales, perdiendo ante Park, pero obteniendo un 43´5% de los votos. Sin embargo, las condiciones del régimen se endurecen, Kim Dae Jung se exilia a Japón y llama a la rebelión contra el dictador, quien  abolió la constitución y los partidos políticos. El 8 de agosto de 1973 es secuestrado por los servicios de inteligencia coreanos y trasladado a Seúl. Las presiones internacionales obligan a régimen a soltarle, aunque tendrá que comparecer ante nuevas acusaciones ante los tribunales. Estos hechos hacen de Kim Dae Jung una personalidad de talla internacional. En 1976, en la catedral católica de Seúl suscribe una proclama por la salvación de la Patria a través de la democracia. Los firmantes fueron detenidos y condenados, en su caso a ocho años de cárcel. Por problemas de salud fue liberado a los cuatro años por una amnistía presidencial en 1980.
Entretanto la situación del país había empeorado, el presidente había sido eliminado por los militares y el general Chun Doo Hwan se convirtió en el hombre fuerte de Corea del Sur. Kim Dae Jung junto a otros líderes de la oposición fueron arrestados, pero esto desencadenó una fuerte revuelta en la ciudad de Kwangju, feudo de Kim Dae Jung, que tuvo que ser tomada por las armas. Kim Dae Jung fue condenado a muerte, pero las presiones norteamericanas consiguieron cambiárselas por la perpetua y después por la de veinte años. Aunque fue excarcelado a los dos años, exiliándose a Estados Unidos en 1982. Allí participó en los numerosos círculos de emigrados coreanos. Sin embargo, en 1985 volvió a su país escoltado por tres congresistas norteamericanos, lo que no impidió su detención por las autoridades surcoreanas. Desde entonces vivió bajo vigilancia domiciliaria, lo que no impidió que liderase junto a Kim Young Sam el Partido Democrático de la Nueva Corea, que agrupaba la oposición a la autoridad militar. Kim Dae Yung representó siempre la línea de ruptura con el régimen, su comportamiento le llevó primero a la escisión del partido, excesivamente condescendiente con respecto a la dictadura. Pero su radicalismo democrático también le llevó a romper con el otro líder de la oposición, Kim Young Sam. De este modo, en noviembre de 1987, Kim Dae Yung lideraba en solitario el Partido de la Paz y la Democracia. Pero la división proporcionó la victoria del candidato militar, el general Roh Tae Woo con un 35,9%. Kim Dae Yung obtuvo el 26,5%, mientras, Kim Young Sam el 27, 5%.
Kim Dae Young se dio cuenta de que le sería imposible subir al poder al estar su electorado concentrado en la región de Cholla, para extender su influencia política abrió el partido a una política de fusiones que le llevó a denominarse Partido Democrático. No obstante, el partido del gobierno hizo la misma operación con su antiguo compañero Kim Young Sam, naciendo el Partido Liberal Democrático, unión de los militares y los elementos más moderados de la oposición. En 1992 Kim Young Sam ganaba las elecciones presidenciales y Kim Dae Yung era acusado de complicidad con el régimen comunista del norte e incluso de recibir subvenciones de él. La derrota electoral obligó a Kim Dae Yung a tomarse un tiempo de conferencias por el extranjero, pero en 1995 volvió comandando un nuevo partido el Congreso Nacional para la Nueva Política. No obstante, la mayoría absoluta del gobierno mantuvo a Kin Dae Yung como líder de una minoría representativa de la opinión pública coreana.
En 1998, Kim Dae Yung con un programa de austeridad, libre mercado y patriotismo remarcando la necesidad de unificar el país, le dio por fin la victoria, era la primera en la historia independiente del país que un católico llegaba a la más alta magistratura del país asiático. Pero bajo su mandato fue cuando se hizo necesario la reestructuración de un país afectado por la fuerte crisis económica que asoló a los tigres del Pacífico. Los despidos fueron de millares de trabajadores y el paro llegó al 8%. Sin embargo, en política internacional Corea del Sur acrecentó su alianza con Estados Unidos, pero tendiendo la mano a su hermana del norte, la diplomacia surcoreana intentó paliar en lo posible las restricciones contra el régimen norcoreano y a su vez abrir cauces a una negociación que llevase a una reunificación del país. Su política de reconciliación fue premiada con el premio Nobel de la Paz de 2000. Pero la asignatura pendiente del presidente seguía siendo la economía. Aunque la mejora del país se tradujo en una reducción del paro al 5%, la necesaria transformación de la estructura económica del país obligaba a tomar medidas necesarias para el futuro, cosa que el presidente procuraba eludir.
Además, el triunfo en el 2001 del republicano George Bush en Estados Unidos, contradecía la política de diálogo emprendida con el régimen comunista de Corea del Norte. Pero la vida se le complicó a un más cuando la policía detuvo a los hijos del presidente por tráfico de influencias y fueron condenados a penas de cárcel por corrupción. Kim Dae Yung tuvo que renunciar a la presidencia y militancia en su partido y sufrir una fuerte oposición contra su mandato, ante la imposibilidad de negar la corrupción que habían protagonizado sus tres hijos. No obstante, la política norteamericana de obstaculizar el diálogo de reencuentro entre las dos coreas posibilitó que Roh Moo Hyun, candidato del partido de Kim Dae Yung, ganase las elecciones presidenciales. A pesar de todo, Corea del Norte ha recrudecido su política hostilidad con la reapertura de su programa nuclear y la proliferación de choques fronterizos con sus vecinos surcoreanos y japoneses. Sin embargo, para Kim Dae Yung significaba el final de su carrera política. Una vida dedicada a intentar unificar las dos Coreas.
Sin embargo, para los católicos significaba perder a una figura de primer orden en el país. Corea del Sur, en 2018, los católicos surcoreanos eran 5.866.510 (11,1%), de una población de cerca de 46 millones de habitantes, es el tercer país católico de Asia, después de Filipinas e India. Su Iglesia registra el número de conversiones de adultos más elevado de todo el mundo: unos 150.000 Bautismos de personas mayores de edad al año, impulsadas esencialmente después del primer viaje de Juan Pablo II en 1984. Hoy con 8.551 religiosas, 12.243 catequistas laicos, 2.927 sacerdotes diocesanos y 1.170 religiosos, dispone de 420 misioneros en otros países asiáticos, siendo uno de los países donde el catolicismo crece a mayor ritmo.

 

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