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Diario YA


 

Las residencias también pueden ser lugares llenos de vida

Tendemos a pensar que las residencias para gente de la tercera edad son lugares decrépitos o viejos donde dejamos a nuestros mayores totalmente solos. Pero lejos de ser un ‘cementerio de elefantes’, lo cierto es que las residencias han cambiado muchísimo con el paso de los años, convirtiéndose en lugares con zonas verdes donde los ancianos socializan jugando a juegos, paseando o simplemente charlando. Las residencias son también lugares llenos de vida donde nuestros mayores pueden ser felices.
 
Abandonar los prejuicios
Para conocer bien algo, tenemos que eliminar todos los prejuicios que tenemos sobre ello. Y sí, es cierto que existen muchas residencias en España en las cuales seguramente no dejaríamos a los mayores de nuestra familia. Pero hoy en día, hay lugares como por ejemplo la Residencia Barrika Barri, donde vemos como desaparecen todas esas dudas que teníamos sobre este tipo de centros, ya que son prácticamente resorts con un nivel de comodidad y atención, tanto sanitaria como para el día a día, en el que los cuidados son inmejorables. Todo esto genera un nivel de calidad que seguramente no podríamos ofrecerles en nuestras casas.
Debemos dejar de estigmatizar estos lugares, la mayoría de las veces los entendemos como espacios de abandono donde somos simplemente malos parientes que no quieren responsabilizarse de sus mayores. Ésta es una idea totalmente errónea, ya que la realidad pasa porque la gente necesita trabajar para sobrevivir y no existe tiempo real para el cuidado personal sobre nuestros ancianos. Así que delegar esta función es un ejercicio de responsabilidad, ya que en esta residencia ofrecen una atención personalizada y unos cuidados las 24 horas al día que nosotros jamás les podríamos ofrecer.
Mucha gente no tiene la posibilidad de ofrecer esa dedicación por culpa del trabajo ni tampoco se puede tener una experiencia sanitaria comparada con la que hay en estos centros, en los cuales, los más mayores reciben esa atención médica que faltaría en el hogar, por lo que nos podemos referir a las residencias como uno de los lugares más seguros para ellos.
 
¿Qué beneficios pueden encontrar los mayores en esta residencia?
 
Una buena actividad física y mental

En nuestras casas, los más mayores normalmente llevan una vida un poco más sedentaria y esto puede ocasionarles futuros problemas de salud, tanto físicos como mentales. Por el contrario, en esta residencia debemos tener en cuenta que por un lado los ancianos hacen muchos amigos de su edad que se encuentran en el mismo centro y practican todo tipo de juegos, y por otro lado, llevan un seguimiento para que a nivel físico tengan una serie de ejercicios adaptados a cada uno de ellos según sus necesidades. Así, estos centros cuentan con salas de juegos, gimnasios e incluso piscinas cubiertas en algunos casos.

El cuidado médico
Pocas familias se pueden permitir el lujo de tener una atención y cuidados sanitarios las 24 horas del día y todos los días de la semana. En la residencia, en cambio, tienen especialistas cualificados que cuidan de ellos en todo momento. Tanto, que si surgiese algún problema, encontrarían una respuesta inmediata de asistencia, siendo una situación mucho más segura que en un domicilio particular. Aparte de todo esto, pueden aconsejar no realizar ciertas actividades que quizás no sabíamos que no eran buenas para ellos o potenciar otras que les beneficien.

Estar siempre acompañados
Es esencial que nuestros mayores nunca se sientan solos, que tengan compañía. Es relevante que alimenten las conexiones sociales con gente de su edad con los que pueden encontrar temas de conversación y muchas cosas en común. En la residencia siempre estarán acompañados, al contrario que en muchas ocasiones en el hogar, donde por el trabajo pueden quedarse solos de manera habitual.

Menús y alimentación personalizados
Nuestros cabezas de familia necesitan una alimentación especial, a ciertas edades es bueno comer lo suficiente y de una manera sana y equilibrada. En dicha residencia preparan menús y platos personalizados según las necesidades de cada anciano, consiguiendo así que no se tengan que preocupar nunca más por cocinar y asegurando una correcta alimentación.