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Robots colaborativos, el futuro pospandemia.

Los robots en una fábrica no son un concepto que suele sorprendernos. No es novedoso ni imaginativo. Desde los inicios de la era industrial, pasando por la tecnología en serie de Ford, hasta la cinta de producción en cadena es considerada por muchos como el primer robot industrial. Sin embargo su desarrollo ha sido gravitante. Los avances tecnológicos hicieron implosionar un sector económico particular que hoy está en el centro del debate. Los cobots y sus brazos mecánicos vinieron para quedarse, y las diversas empresas sin importar su tamaño han aceptado su llegada como parte normal y evolutiva del sistema capitalista en el cual estamos inmersos.

Su don colaborativo, y hasta la ‘amistad’ que pueden producir con los trabajadores, moldearán el futuro de muchas compañías. La relación entre ambos actores fundamentales pudo haber comenzado de manera peyorativa, pero ha mejorado con el correr de los años. Se ha comprendido popularmente, que su creación y posterior utilización eran necesarias. La aceptación costó un poco más pero hoy en día hasta a algunos cobots le ponen nombres. Los robots colaborativos, en general ofrecen dos tipos de funcionamiento o comunicación. La primera, con otros equipos de la fábrica. La segunda, la que nombramos anteriormente, la humana. La cual como dijimos va mejorando a medida que pasa el tiempo.

Tal cual explican en Universal Robots, empresa pionera y líder en la fabricación de estos brazos robóticos, los cobots son esenciales en líneas de montaje, control de calidad, extracción de material, acabado de superficies o soldadura.

En continuación con lo que discutíamos anteriormente, la situación pandémica puso en evidencia la necesidad de seguir apostando por estas tecnologías. Los cobots disminuyen el contacto entre personas, lo cual sirvió para evitar contagios en las empresas esenciales que continuaron sus labores durante las peores fases de la cuarentena. Además, muchos de estos brazos mecánicos han sido utilizados para la investigación de la enfermedad, y para la producción y posterior reproducción de las distintas vacunas que fueron apareciendo. Los laboratorios más prestigiosos del mundo, los cuales producen las vacunas contra el Covid-19, emplean cobots desde hace años. Por estas dos causas, y por muchas más, los robots serán un aliado a la hora de combatir enfermedades de contagio estrecho, y ayudarán a combatir futuras pandemias.

No solo empresas científicas, o fábricas utilizan cobots. Hasta compañías de gráfica o arte cuentan con los mismos para desarrollar productos u obras. Y el número seguirá creciendo. Se calcula que cerca de un 84% de las empresas mundiales aumentará la utilización de cobots, o apostarán por los mismos en los próximos años. La rutinariedad de estos conceptos en nuestro lenguaje, dependerá solo de unos años. Los cobots conquistarán cada rincón del planeta hasta que su presencia en distintos