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Abacedario cultural

¿Se suicidó Hitler en su búnker o escapó de él sano y salvo? ¿Aconteció el 23-F tal y como llevan contándonos cuarenta años? ¿Sabía que la mayor tragedia naval española de la historia la causó el bando republicano un mes antes de que concluyera la Guerra Civil? ¿Luchaba Rafael Casanova por la causa independentista catalana en la Guerra de Sucesión? ¿Se inspiró Cervantes en algún personaje real
para dar vida a don Quijote de la Mancha? ¿La Segunda República se proclamó por la voluntad mayoritaria del pueblo español expresada en las urnas? ¿De qué insospechada manera cayó el Muro de Berlín? ¿Cuál era la identidad del último soldado muerto en la Primera Guerra Mundial y a qué hora falleció? ¿Cómo se
perpetró el robo del oro del Banco de España y quiénes fueron sus beneficiarios? ¿Qué gestas posibilitaron que hace medio milenio en nuestro Imperio no se pusiera el sol? ¿Asesinaron los revolucionarios comunistas rusos a toda la familia del zar Nicolás II o sobrevivió alguno de sus miembros?

Éstas y otras muchas preguntas tienen cumplida respuesta en ABECEDARIO
CULTURAL
. Con un marcado carácter divulgativo y ameno, se repasarán también
grandes mitos de nuestra Historia, como el protagonizado en 1898 por los últimos
de Filipinas; se abordarán curiosidades poco conocidas, como la de un oso que llegó
a ser nombrado oficial del Ejército polaco durante la Segunda Guerra Mundial; y se
desenmascararán malvadas tergiversaciones propagandísticas, como la pretensión
de Stalin de achacar al enemigo nazi el genocidio cometido por los soviéticos en
Katyn. Completando esa miscelánea, por las páginas del libro pasará alguna que otra
megaestrella futbolística pronto convertida en bluf; podrá descubrirse el proceso
que dio pie a la castiza letra ñ; y se revelará el origen de expresiones tan populares
como Cornudo y apaleado, Ni quito ni pongo rey o Roma no paga traidores.
Se le atribuye al poeta latino Horacio la máxima Aut delectare, aut prodesse est:
enseñar entreteniendo. Con ese propósito se presenta esta obra: conjugar el rigor
histórico con una pulcritud estilística, añadiendo como todo libro serio que se
precie sus correspondientes dosis de humor.